sábado, septiembre 03, 2011

P: 365 CCXV

A veces me alejo,
me interno en sueños profundos.
Trató de alejarme,
trepar por muros interminables.
Entre la penumbra y la alucinación de varias sombras.

Buscando luz de amanecer.

“Cada mañana y sólo por un instante
trato de escuchar su voz.
Veo que toma sus aretes y ve la combinación.
Se viste poco y se da tiempo de sonreír”.
Más allá de lo corpóreo intento recuperarle.

Buscando luz de amanecer.

Poco a poco guardando algunos recuerdos.
Sentimientos, acciones y palabras de “amo”.
Leal y eterno…
Buscando luz de amanecer.

viernes, septiembre 02, 2011

P: 365 CCXLV


Una noche entre humo de cigarro, licor y cerveza,
se vaticino un destino…
Ambos decidieron confrontarlo.
Caídas entre cada pieza y sombras de un abismo.
Ella inhalaba uno tras otro cigarro…
Él sorbía algo de cerveza,
Mientras sus cuerpos hipnotizados se enlazaban en cada canción.
Retortijones y escalofríos.
Hormigueos en las manos y las mejillas.
Sólo acciones encerrando pasiones.
La rockola con hambre y exigencia de más monedas.
Ellos atados peleando contra la fugacidad.
Contra la terminación de una noche.
Exhalaciones, cortinas de humo y cerveza…

jueves, septiembre 01, 2011

P: 365 CCXLIV


Allende de la carne y con la cartera sola…
Consumiendo kilómetro tras kilómetro.
Giro el rostro y en la nada está su rostro…
Primera, segunda, tercera, cuarta…
El paisaje yerto, acompañado del aire y sus sonidos.
Toma mi mano y se recarga en el hombro…
Percibo y disfruto el calor de esa leve caricia.
El aroma que desprende su cuerpo.
Ochenta, noventa, cien, ciento veinte y subiendo.
Cuestas, laderas, subidas, bajadas, curvas y pendientes…
Aprieta mi mano y esboza dos palabras.
Sólo sonrío y cierro los ojos…
Rechinidos, crujidos, estridencia y colisión.
Giro el rostro y en la nada está su rostro…
Esperando que me tome una vez más en sus manos.
Y descanse en mi pecho su rostro.

miércoles, agosto 31, 2011

P: 365 CCXLIII


La decisión final fue tener cero contactos.
Después de malas interpretaciones y problemas de ojos.
Ahora buscando ser diferentes.
¿Alejados o unidos?
Durmiendo cada vez más horas.
La cura dejada al tiempo.
Tejiendo y desasiendo un sudario.
¿Cómo empezar antes de un cero?
El pan nuestro de cada día fue ser:
protagonistas de otras historias,
de enlaces y desenlaces…
Siempre tan cercas, tan lejos; días sin hablar.
Una petición, algunas palabras hubieran cambiado todo.
Perdidos, adoloridos, cansados, dejados.
Dos camas vacías, entre abrazos de almohadas.

martes, agosto 30, 2011

P: 365 CCXLII

Una sonrisa extraña empezó a mostrar el rostro.
Tras la visita de la calma.
Estructurando los recuerdos, los buenos momentos.
Blancos. Negros. Grises.
Me enamoré de ese alguien como yo…
A veces hay cosas que no se dan como uno las quiere,
lo mejor es dejarlas ir y caminar lucidamente.
Dejar atrás las noches de insomnio y desvarío.
Las palabras mal usadas y adjetivadas.
Sólo quede rescatar la esencia de sí mismo.
Una mediación.
A pesar de que haya dolor en un adiós, en el despido.
Y las bolsas de hule no aguanten tanta carga.
Me enamoré de ese alguien como yo…
Tal vez mañana exista la posibilidad de decir un simple: ¡Hola!
Lejos de dudas, fallas, llantos.
Una sonrisa extraña empezó a mostrar el rostro.

lunes, agosto 01, 2011

P 365: CCXIII

Nadando entre sábanas blancas.
Tratando de no parar para evitar el hundimiento.
Esperando llegar a la orillas del sueño.
Para evitar despertar con la madre en rastra.
Con la necesidad de canciones.
Absortó en pensamientos del no será.
Un recuento de los fracasos sentimentales.
Doblegando algunas emociones.
El borde cada vez se hace más lejos.
Las aguas son turbulentas e hirientes.

No hay vuelta atrás.

sábado, julio 09, 2011

P 365: CLXXIV

Se le olvido que desde el principio todo era un juego.
Confió en que tenía la mejor carta.
Jaque mate. Jaque mate. Jaque mate.
A veces se pierde una batalla pero no la guerra.
Cada mañana esperaba su llamado y así poder rechazarlo.
Invitarlo a su cama y no permitir tocar su cuerpo.
“No te ilusiones entre nosotros no podrá haber nada más nada”.
Se le olvido que él la conoció en un congal bailando.
Y ahí, afortunadamente o viceversa hay más bailarinas.